En las canchas de FAFI juegan chicos desde las categorías promocionales, nacidos en 2021, hasta la categoría 2013, que son los más grandes. Todos ellos están en plena etapa de aprendizaje, formándose y, sobre todo, divirtiéndose. Las instituciones, los cuerpos técnicos y las familias tenemos la obligación moral de garantizarles un ambiente sano, libre de hostigamiento, presiones desmedidas y violencia.
El error es parte del deporte, tanto para los jugadores que están aprendiendo como para quienes dirigen. No existe un arbitraje a medida de cada club. El hostigamiento continuo y el insulto no tienen justificación y destruyen el espíritu formativo de nuestra liga.
Los delegados y cuerpos técnicos son los máximos responsables de transmitir calma y cordura. La actitud de los adultos a cargo del equipo se refleja directamente en el comportamiento de los chicos en la cancha y de las familias en la tribuna.
Los espectadores asisten para alentar el desarrollo de los nenes. El alambrado no es un espacio para descargar frustraciones personales ni agredir verbalmente a rivales o autoridades.
Cada club afiliado es garante fundamental del comportamiento de su comunidad. El respeto debe sostenerse de manera innegociable en todas las instalaciones.
Entendemos que erradicar las inconductas de fondo requiere de un trabajo educativo profundo. Por eso, desde FAFI asumimos el compromiso de desarrollar talleres y jornadas de capacitación permanente para delegados, coordinadores y referentes institucionales. Brindaremos herramientas para la gestión de conflictos, la contención de los chicos y el manejo de la presión externa.
Nuestro objetivo no es solo organizar el torneo más competitivo, sino formar una red de clubes donde el respeto sea la regla y el baby fútbol vuelva a ser un espacio seguro para las familias.